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“Situación de las certificaciones en España” por Claudia Alcelay

, por Claudia
Este artículo, lo publicó Claudia Alcelay, gerente de certificacionpm® hace unas semanas a propósito de unas jornadas que tuvieron lugar en Madrid.  Esta semana he tenido la oportunidad de visitar el Campus de Puente Nuevo de Gas Natural Fenosa, invitada por 2mProgress y la Asociación Aedipe Centro de RRHH con motivo de la Jornada sobre Itinerarios Formativos de RRHH. Hace […]

Este artículo, lo publicó Claudia Alcelay, gerente de certificacionpm® hace unas semanas a propósito de unas jornadas que tuvieron lugar en Madrid. 

Esta semana he tenido la oportunidad de visitar el Campus de Puente Nuevo de Gas Natural Fenosa, invitada por 2mProgress y la Asociación Aedipe Centro de RRHH con motivo de la Jornada sobre Itinerarios Formativos de RRHH. Hace más de 10 años que aposté por la certificación Project Management Professional (PMP®) y aunque ahora es una de las más demandadas, el mercado no siempre ha estado tan maduro en España. Sobre mi experiencia y cómo veo actualmente el mercado de las certificaciones expuse en la Jornada. Éstas son algunas reflexiones.

Destaco 3 ejes sobre los que pivota la penetración y posterior consolidación de las certificaciones en un área geográfica: las personas, las empresas y la Administración Pública.

La forma en que estos ejes han ido cobrando más o menos importancia a lo largo de esta década refleja la evolución que la propia certificación PMP® ha tenido en el ámbito español.

Las personas

Hace 10 años, nuestra empresa comenzó impartiendo formación online para obtener la certificación PMP®. Pongámonos en situación: hace 10 años + formación online + certificación PMP® = una combinación destinada a pasar a la historia. Pero 10 años después aquí estamos y es precisamente porque las “personas” comenzaron a ver el potencial de la certificación, especialmente en un contexto de crisis el factor diferencial que ofrece una certificación es indiscutible. Destaco 3 “atractivos” de la certificación PMP® a nivel personal:

– Si al certificarme entro en un ecosistema con el que me identifico, en el que puedo crecer y que me da estatus o sensación de pertenencia. Estudios recientes indican que para el año 2020 habrá más de 6,2 millones de puestos de trabajo para profesionales en la gestión de proyectos. Una certificación relativa a esta disciplina se nos hace atractiva.

– Si al certificarme consigo una expectativa de mejora salarial. Si bien en el mercado anglosajón y por influencia, en el mercado latino estar certificado supone un incremento salarial inmediato y real, en el caso español la diferencia no es tan palpable. Aunque sí comienza a haber directivos que siendo ellos PMP® priman a profesionales certificados en sus equipos. Fijémonos a continuación el puesto que ocupa España respecto al nivel salarial de profesionales certificados PMP®. Todavía no es un factor crucial pero se percibe cada vez más importante.

Fuente: Pulse of the Profession 2016

– Si al certificarme hago mejor las cosas. Cada vez es más frecuente encontrarnos con profesionales para los que las razones anteriores no son las prioritarias a la hora de buscar una certificación y lo que quieren es saber cómo hacer mejor su trabajo y compartir ese conocimiento. Para ello el cuerpo de conocimiento que ofrece el estándar de una certificación es garantía de profesionales que lo han utilizado, testado y mejorado.

Las empresas

El ámbito de la empresa ha ido de la mano de requerimientos impuestos por el mercado. El carácter transnacional de muchos proyectos hace que determinadas certificaciones sean “obligatorias” entre sus empleados. Pero diría que ya no son sólo las grandes empresas las que tiran de las certificaciones sino también empresas medianas y pequeñas, especialmente con proyección internacional, que ven en la sistematización del trabajo una forma de gestionar mejor sus proyectos y por tanto su negocio. En línea con la empresa y la certificación en dirección de proyectos nace la Norma UNE-ISO 21500:2013, Directrices para la dirección y gestión de proyectos, todavía no certificable. Como toda Norma, es de uso voluntario y ha sido generada por un organismo normalizador que generaliza el uso del estándar, la ISO.

Destaco 2 “atractivos” para que una empresa cuente con certificados PMP®:

– Para la empresa, la gestión de los proyectos de forma sistematizada, imprime una forma de hacer que redunda en parámetros de eficiencia y eficacia y por tanto en su cuenta de resultados. Aplicar prácticas comprobadas de dirección de proyectos hace que los proyectos sean 2,5 veces más exitosos que si estas prácticas no se aplican.

Fuente: Pulse of the Profession 2016

– Además, en un contexto en que la movilidad profesional comienza a ser una forma de vida y la rotación un factor a tener en cuenta, empresas que apoyan los procesos de certificación de sus empleados proyectan una imagen de compromiso con la excelencia y premio al buen hacer, son empresas en las que queremos estar.

La Administración Pública

El ámbito de la Administración Pública ha permanecido latente durante la última década en lo referido a las certificaciones, sumido en un proceso de modernización administrativa y configuración de una nueva territorialidad para la administración, las certificaciones todavía no llegan a cuajar. No olvidemos que la propia estructura de empresa funcional no ayuda a que la AP avance en este sentido. Un caso diferente a otras realidades como Gran Bretaña, con certificación específica para la AP o la propia UE que impone el criterio basado en habilidades de gestión de proyectos para asignación entre otros, de Fondos Estructurales y de Inversión.

Destaco 2 “atractivos” para que la AP cuente con certificados PMP®:

– Un estándar es el resultado de unas buenas prácticas, testadas en el ámbito privado por profesionales e industrias que quieren compartirlas. Aplicadas a la AP pueden sin duda aportar un plus de eficiencia y trabajo por proyectos, real, planificando actuaciones y midiendo su desempeño.

– Es la AP quien puede generar reglamentos que impriman su obligatoriedad, haciendo que el “ecosistema” a que nos referíamos anteriormente se vea reforzado por asociaciones, empresas, organismos públicos y privados que la incorporen como buenas prácticas.

Retos

De los 3 ejes centrales entorno a los que se vertebran las certificaciones, en el caso español, el área personal es la que va tirando de forma sostenida, entendiendo que la certificación supone la capitalización de nuestro conocimiento, que en un período de crisis como el actual puede inclinar la balanza a nuestro favor, nos distingue.

En el caso de las empresas, son cada vez más las que apuestan por “hacer bien” las cosas, procedimentando sus actuaciones. No obstante, un reto que se presenta en la empresa actual es el de la baja implicación de la dirección en los procesos de implementación sistematizada del estándar. Nos toca traducir a cuenta de resultados los beneficios de la sistematización para que en última instancia sea la gerencia la que la promueva.

Desde la Administración Pública queda todavía un largo camino que recorrer en el reconocimiento de las certificaciones como garantes de un trabajo bien hecho en un contexto de modernización de la Administración Pública.

Estas son algunas conclusiones a las que llego tras una década trabajando con PMP®, CAPM®, PMI-RMP® o Scrum. Seguro que tú tienes muchas más que complementarían este post. Nos encantará leerlas y que las pongamos en común.

Gracias por tu tiempo :-)