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por certificacionpm
  • A continuación, te presentamos una evolución lineal de la dirección de proyectos, desde que en 1917 se comenzase a utilizar por primera vez el Diagrama de Gantt. Ha llovido mucho desde entonces hasta llegar al director de proyectos 2.0. actual. Esperamos que la evolución que te presentamos a continuación te ayude a comprender los pasos que ha dado esta disciplina y por qué, en la actualidad es tan importante a nivel estratégico en la empresa.

Fase embrionaria (1917 – 1965)

  • A partir de 1917 con el desarrollo del Diagrama de Gantt por Henry Gantt comienza de forma tentativa un proceso de sistematización de los proyectos en lo referente a su calendarización. No obstante, no será hasta a partir de la Segunda Guerra Mundial en que podamos hablar de una dirección de proyectos, aunque con matices pues surge en un contexto en el que el director de proyectos es lo que conocemos en la actualidad como director funcional, es decir, responsable de un área específica en la empresa y con conocimiento técnico concreto de dicha área. Así, en la empresa surgieron los directores de producción, del departamento financiero, de marketing…
  • Además, se carecía de una figura centralizadora de la información y el trabajo estaba muy fragmentado. Ello implicaba la necesidad de una interlocución múltiple por parte del cliente que sería la pieza más afectada de este tipo de estructura. Sería precisamente dicho cliente, quien, en un contexto de Guerra Fría en el que las inversiones en armamento eran millonarias, demandase la figura de un director de proyecto, especialmente en proyectos complejos donde los sobrecostos a duras penas podían justificarse. Este hecho, unido a gobiernos que reclaman la estandarización en los procesos administrativos, en especial en la planificación y el control de los proyectos constituyen el germen de una dirección de proyectos que todavía tardaría décadas en percibirse necesaria, especialmente por el sector privado.

Fase de aceptación (1965 – 1985)

  • A partir del año 1965 comienza un proceso de institucionalización de la dirección de proyectos. Se percibe su necesidad, van surgiendo entidades dedicadas a su promoción y se comienzan a publicar ensayos teóricos sobre diferentes aspectos de la profesión. Históricamente la dirección de proyectos convive con un cambio en la estructura empresarial y con proyectos cada vez más complejos en los que intervienen diferentes áreas funcionales y que comienzan a internacionalizarse. La dirección de proyectos se entiende como una alternativa eficaz en la gestión.
  • No obstante, a pesar de que comienza a ser implantada en algunos sectores, su uso se vincula a proyectos complejos y se considera que no todas las industrias necesitan de una dirección de proyectos. El miedo al cambio hace que su uso sea discrecional. Téngase en cuenta que la dirección de un proyecto implicaba un modelo de trabajo hasta entonces desconocido, significaba un cambio en la forma de trabajar, un gran esfuerzo para un beneficio que todavía no se tenía tan claro.

Fase de madurez (1985 – actualidad)

  • A finales de los 80, la dirección de proyectos ya no se percibe como una opción sino como una necesidad. Se asientan las metodologías de dirección de proyectos, ya se disponen de resultados contrastados, se han testado los sistemas de control tanto de costos como de cronograma, y la figura del director de proyecto es ampliamente reconocida. En esta fase el director evoluciona, aprende de habilidades directivas y es requerido en la toma de decisiones. Incluso ya se comienza a hablar de un director de proyectos 2.0 que interviene directamente en las decisiones estratégicas de la empresa.
  • Paralelamente, la evolución en la innovación de las tecnologías de la información y de las comunicaciones definen el paso de una Sociedad marcada por la Revolución Industrial a una Sociedad del Conocimiento, donde los proyectos ya no suponen gestionar sólo aspectos productivos en las empresas sino que es necesario incluir marcos de trabajo de carácter más colaborativo donde la dirección de proyectos se comienza a aplicar en sectores como la enseñanza, la abogacía, la medicina, las ONGs… Pasamos de marcos predictivos en la gestión, a otros ágiles o híbridos. Ya no hablamos sólo de un director de proyectos tradicional sino de un director que representa un liderazgo de servicio, que acompaña, ayuda, apoya al equipo.
  • Además, no podemos pasar por alto que estamos inmersos en un contexto de dirección de proyectos disruptivo, con cambios frenéticos que implican el análisis de múltiples variables que nos impiden incluso aventurar cómo será la dirección de proyectos en una década. Dirigir proyectos trata, en este contexto disruptivo, de añadir valor a toda la cadena de interesados. No es de extrañar que las empresas apuesten e inviertan en una dirección de proyectos profesionalizada.

Si tienes algún comentario al respecto, te sientes identificado con un director de proyectos valorado y respetado en la empresa o bien si sientes que estás en una fase embrionaria, compártelo, nos encantará conocer tu experiencia.

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